Después de tantos años, Björk sigue dando guerra. La islandesa no es del tipo de artista que necesita renovarse a sí mismo para seguir innovando. Para ella es algo propio. Björk es sinónimo de cambio, imprevisibilidad y, a la vez, prototipo de calidad asegurada.
Este sexto álbum de estudio es mucho menos oscuro y denso, y mucho más ligero y optimista.
La primera pista, Earth Intruders, demustra que Björk sigue dando caña. Los mejores beats electrónicos son su marca de la casa, así como la colaboración con los mejores productores del mundo. Es, junto con All Is Full of Love, su canción más feliz hasta la fecha. A la mitad de la pista la canción termina y empieza una sinfonía de bocinas de barco que tiene la única y exclusiva función de recordarte que Björk es una excéntrica.
Los barcos se funden perfectamente con Wanderlust, canción de atractivo título, solo igualado por su calidad: beats y bajos electrónicos de estilo housero y una orquesta islandesa de instrumentos de viento, todo por supuesto coronado con su sello propio.
Le sigue la canción más épica que la islandesa jamás haya compuesto. Un dueto con mi transexual favorito, el increíble Antony Hegarty, de Antony and The Johnsons. La letra de la canción sale directamente de la película Stalker, la impresionante obra de Andrei Tarkovsky, genio de origen ruso, que incluyó la poesía original de Fyodor Tyuschev, en inglés “The Dull Flame of Desire“, título de la pista. La voz de Hegarty suma enteros a la canción. Imitar a Björk es guay, copiarla es mejor, y trabajar con ella en Jamaica… no veas.
Innocence, con ese principio tan potente y hip hopero, es la canción más floja del disco y rompe un poco con la fuerza de la anterior, pero aún así se deja escuchar y su final si es sorprendente.
I See Who You Are, junto con My Juvenile son las canciones herederas del Vespertine. Transmiten calma y serenidad con una facilidad extrema que sólo Björk podría hacer posible.
Vertebrae by Vertebrae rompe esa calma para mostrar el lado oscuro de la cantante. La orquesta de viento repite con una partitura digna de la mejor película de misterio, y Björk hace volar la canción.
Pneumonia, con lluvia de fondo, es la canción con más mística y menos pretensiones del disco. Un precioso acompañamiento para una voz exultante.
Hope es la canción más excéntrica, con una estudiada mezcla de percusión, beat y bajos electrónicos e instrumentos étnicos.
Definiría Declare Independence como un diamante en bruto Tecno-Punk, de raíz más cercana a Iggy Pop y artistas parecidos y electrónica que recuerda a Pluto, de su disco Homogenic.
My Juvenile es la segunda colaboración con Hegarty, sobre un bello acompañamiento de pipa (el instrumento chino), obra de Min Xiao-Fen. El cantante pone la guinda.
El disco concluye con I See Who You Are, mezclada por Mark Bell, que tiene más bien poco que ver con la primera pero actúa como perfecto cierre para el disco, en que el falsete de Björk queda en el aire.
En conclusión, otro excelente disco de una de las cantantes más influyentes de la música, que nos recuerda que todavía tiene mucho que dar.

The Dull Flame of Desire / Earth Intruders