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Por fin. Las expectativas eran descomunalmente altas, pero la espera ha valido mucho más que la pena. Tras cuatro años de actividad intensa por parte del grupo y un maravilloso disco en solitario de Thom Yorke,volvemos a descubrir por qué Radiohead es la banda más impresionante que existe.
Diez canciones de corta duración que vuelven a reinventar a la banda, mostrando una cara más fácil para el oyente, cargada aún así de una inmensa complejidad.
Abre 15 Step, una de las favoritas que conocimos en los directos a partir del 2006. Tras unos cuarenta segundos de electrónica intensa que rememora la etapa Kid A/Amnesiac y alguna parte del Hail To The Thief, el disco vuelve a gala del increíble talento de sus cinco miembros. Bodysnatchers va todavía más atrás, hacia la época The Bends/Ok Computer, que revisita con un talento muy superior, dejando una pieza llena de energía que personalmente me recuerda al estilo de Electioneering.
Nude, una canción ya antigua, toma una dimensión completamente distinta y revela un Radiohead muy arriesgado y nuevo.
Weird Fishes/Arpeggi era mi favorita de la época de los conciertos, y le han hecho perfecta justicia en una versión ligeramente diferente, pero con la misma fuerza y fragilidad de la original (incluso de la versión orquestada).
All I Need es mi favorita. Una sección de ritmo perfecta, un crescendo constante y un final que se acerca a lo más bonito que he escuchado jamás.
Faust Arp es la canción más difícil del disco, una pequeña joya de poco más de dos minutos que vendría a ser como el I Will de In Rainbows.
Reckoner es la gran sorpresa. Si esperabas, como yo, encontrarte con aquella canción antigua horrible, semipunki y totalmente fuera de lugar, estabas totalmente equivocado. Una de las grandes.
House of Cards es la canción más floja del disco. De raíces que recuerdan al dubstub y una tranquilidad impropia en Radiohead, tiene, aún así, la letra más directa y menos críptica que recuerdo del grupo y simplemente se deja oír.
Jigsaw Falling Into Place es otra de las que mejoran impresionantemente con respecto a lo que habíamos oído, y otra de las grandes del disco. Quizá la más fácil de escuchar de todas.
Videotape es una extraña versión que, en mi opinión, desaprovecha ligeramente el potencial que tuvo, en pos del minimalismo que caracteriza el álbum.
Es un disco casi perfecto, uno de los mejores que conozco, y sólo queda esperar al discbox para comprletar lo que todos estamos esperando. Puedes descargarlo gratis, pero paga por él, por favor.

Weird Fishes/Arpeggi  /  All I Need

Cripple And The Starfish – Antony and the Johnsons

La voz de este “tío” no deja a nadie indiferente. A mi personalmente, su vibrato me saca de mis casillas. Es la segunda voz más expresiva que conozco. Una delicia.

Pero mi pregunta no es esa. Cada vez que leo sobre él dicen que es transexual, pero lo que nadie dice es si originalmente era un hombre una mujer. ¿Os atrevéis a adivinar?

Analyse – Thom Yorke

Nunca es tarde para escuchar por primera vez al mayor genio musical de nuestra era y probablemente uno de los tíos más feos de todos los tiempos.

Todo está en esa canción, perteneciente al disco The Eraser, su primer trabajo en solitario, sin los demás componentes de Radiohead.  Enjoy!

Después de tantos años, Björk sigue dando guerra. La islandesa no es del tipo de artista que necesita renovarse a sí mismo para seguir innovando. Para ella es algo propio. Björk es sinónimo de cambio, imprevisibilidad y, a la vez, prototipo de calidad asegurada.
Este sexto álbum de estudio es mucho menos oscuro y denso, y mucho más ligero y optimista.
La primera pista, Earth Intruders, demustra que Björk sigue dando caña. Los mejores beats electrónicos son su marca de la casa, así como la colaboración con los mejores productores del mundo. Es, junto con All Is Full of Love, su canción más feliz hasta la fecha. A la mitad de la pista la canción termina y empieza una sinfonía de bocinas de barco que tiene la única y exclusiva función de recordarte que Björk es una excéntrica.
Los barcos se funden perfectamente con Wanderlust, canción de atractivo título, solo igualado por su calidad: beats y bajos electrónicos de estilo housero y una orquesta islandesa de instrumentos de viento, todo por supuesto coronado con su sello propio.
Le sigue la canción más épica que la islandesa jamás haya compuesto. Un dueto con mi transexual favorito, el increíble Antony Hegarty, de Antony and The Johnsons. La letra de la canción sale directamente de la película Stalker, la impresionante obra de Andrei Tarkovsky, genio de origen ruso, que incluyó la poesía original de Fyodor Tyuschev, en inglés “The Dull Flame of Desire“, título de la pista. La voz de Hegarty suma enteros a la canción. Imitar a Björk es guay, copiarla es mejor, y trabajar con ella en Jamaica… no veas.
Innocence, con ese principio tan potente y hip hopero, es la canción más floja del disco y rompe un poco con la fuerza de la anterior, pero aún así se deja escuchar y su final si es sorprendente.
I See Who You Are, junto con My Juvenile son las canciones herederas del Vespertine. Transmiten calma y serenidad con una facilidad extrema que sólo Björk podría hacer posible.
Vertebrae by Vertebrae rompe esa calma para mostrar el lado oscuro de la cantante. La orquesta de viento repite con una partitura digna de la mejor película de misterio, y Björk hace volar la canción.
Pneumonia, con lluvia de fondo, es la canción con más mística y menos pretensiones del disco. Un precioso acompañamiento para una voz exultante.
Hope es la canción más excéntrica, con una estudiada mezcla de percusión, beat y bajos electrónicos e instrumentos étnicos.
Definiría Declare Independence como un diamante en bruto Tecno-Punk, de raíz más cercana a Iggy Pop y artistas parecidos y electrónica que recuerda a Pluto, de su disco Homogenic.
My Juvenile es la segunda colaboración con Hegarty, sobre un bello acompañamiento de pipa (el instrumento chino), obra de Min Xiao-Fen. El cantante pone la guinda.
El disco concluye con I See Who You Are, mezclada por Mark Bell, que tiene más bien poco que ver con la primera pero actúa como perfecto cierre para el disco, en que el falsete de Björk queda en el aire.
En conclusión, otro excelente disco de una de las cantantes más influyentes de la música, que nos recuerda que todavía tiene mucho que dar.

The Dull Flame of Desire / Earth Intruders

Este disco sorprende. No sólo dentro de la escena pop/rock actual, sino además dentro del minimal. Me apetece mucho ver con qué cara se ha quedado Nathan Fake al escucharlo por primera vez, o Dominik Eulberg o incluso Sven Väth. La forma es simple hasta la médula, pero ahí radica su fuerza. El disco es infinitamente más grande que la suma de sus partes.
El proceso de composición del sueco Axel Willner (único componente de The Field) es muy simple, pero no había sido explorado hasta la fecha. Es verdadera composición: poner sonidos juntos para producir una canción. Sobre un beat constante y omnipresente compuesto por un bombo y un charles ínfimo, que varía muy de vez en cuando, su método consiste en una progresión de acordes, en el sentido más básico de la palabra: acordes puestos uno detrás de otro. Pero la complejidad se encuentra cuando descubrimos cómo lo hace: Willner samplea trozos de canciones de gente, de discursos, de conciertos acústicos, de lo que sea, para encontrar un loop que dure un segundo, y le asigna el lugar del acorde a ese loop. Luego busca otro y cubre el puesto del siguiente acorde, hasta que tiene los “acordes” que necesitaba, y después mezcla en directo con Jeskola Buzz (software secuenciador de segunda gama) y le añade toques mínimos que dan continuidad a la canción.
Y así salen solas sus genialidades.
Willner no es un músico convencional -basta escuchar dos segundos de su primera canción para darse cuenta-, no pretende enganchar tu atención mediante trucos ni artificios, legítimos o ilegítimos. En vez de eso construye un discurso basado en la repetición de momentos que causan variadas sensaciones, lo que hace grande el título del disco (empezando desde aquí lo hacemos sublime). Un discurso musical basado en la repetición ha sido explorado tan solo recientemente (por muchos artistas electrónicos y por bandas que gustan de la electrónica, de la talla de Radiohead o Pink Floyd), y muy, pero que muy, antiguamente, al estilo de los mantras budistas o Hare Krishna, y es un método tan poco usual como efectivo. Ahí reside el trance del que dicen ser maestros Laurent Garnier o Sven Väth, por poner ejemplos.
El disco abre con Over the Ice, su canción más adecuada para el primer puesto, por ser la más potente y la más simple a la vez.
El segundo lugar lo ocupa A Paw in my Face, de cuyo final se puede adivinar el estilo de composición de Willner. Seguimos con varias pistas que no requieren de mucha explicación. Es más de la misma genialidad.
Everyday es el track con más fuerza del disco, junto al primero. Silent podría considerarse la balada del disco, con geniales pianos sampleados con reverse. The Deal es probablemente su canción más ambiciosa y de estilo más cercano al Trance, seguida por Sun & Ice, de similar factura.
Mobilia es la canción más oscura y el tercer highlight del disco. Produce una estupenda y terrorífica mezcla de sonidos orquestales y susurros claustrofóbicos, para acabar con algo que suena como un Ondes Martenot de los de Johnny Greenwood o unas guitarras tocadas con Ebow.
From Here We Go Sublime cierra con la canción del mismo nombre, una experimental mezcla que se ralentiza infinitamente, hasta hacernos entrar en un letargo profundo que aumenta exponencialmente nuestras ganas de escuchar el disco de nuevo.
Un álbum excelente.

Over the Ice / Silent

Grace – Jeff Buckley

Esta canción me mata. En serio. Fue con esta canción con la que conocí al pequeño Frank Sinatra de nuestro tiempo, y al principio de hecho ni me gustaba. Pero las cosas cambian, desde luego. Fue sólo tras escuchar todo el material disponible de Jeff Buckley y hasta utilizar ciertas sustancias peligrosas para intentar ahondar más en su música cuando entendí por qué era tan enorme. Pero, desde luego, los gustos varían, y hay gente que le reprocha su falta de originalidad en la composición. Chicos, su camino no es ese. Su voz es la respuesta.

Jeff

P.D.: Hay que escucharla también en directo para comprender.

Tenía ganas de escribir esta crítica.
El canadiense Daniel V. Snaith, más conocido como Caribou, es un artista de moda. Atención a la palabra “artista“, que no es “músico“. Snaith se dedica en cuerpo y alma a la recopilación de estilos e influencias y los corta y pega para realizar un vistoso collage que corre el peligro de quedarse sin contenido real y propio.
Este es mi disco preferido de Caribou, sin restarle valor a los anteriores. Es un disco más difícil, más completo, más adulto y más complejo que los demás. La colorida portada le va como anillo al dedo a la obertura Melody Day, pista de escasos cuatro minutos que combina un alma sesentera al más puro estilo kinks con influencias mucho más modernas y cercanas, más o menos encuadradas en el auge de la música canadiense.
Le sigue Sandy, una canción llena de color que aprovecha el estribillo de Melody Day, en perfecta comunión. Suena extraño. Siendo música absolutamente Lo-fi, me pregunto cómo se lo montará este tío en el escenario, porque las canciones tienen la potencia suficiente para hacer temblar escenarios. Suena festivo, pero tiene un alma más melancólica.
After Hours sigue la línea de Sandy, y legitima el uso del binomio Dream Pop para definir el estilo de Caribou. Es otro curioso paso de evolución para Snaith, que ha aprendido a llenar todos los espacios que quedaban en sus canciones. Esta vez se acerca ligeramente al estilo de otros “magos del portátil“, como el islandés Eberg.
Con She’s the One, la siguiente pista, el disco se va paulatinamente endureciendo y se torna ligeramente más oscuro, una transformación que quedará completa en la última canción. La música de Caribou suena infinitamente estudiada, como si Snaith se juzgara constantemente a sí mismo, no se quedara jamás contento y trabajara sin descanso en cada canción, algo que es más que de agradecer en estos tiempos.
Desiree es la canción más minimalista. Esta vez, Snaith canta en todo el disco… gracias. Por lo visto también ha empezado a cantar en los directos.
Eli sigue por la senda del optimismo y de los nombres de mujer, aunque para mi es la canción más floja.
Sundialing es el segundo highlight del disco. Pequeña, pero matona. Construye perfectamente un clímax desde cero, al más puro estilo canadiense, y luego lo deconstruye con idéntica gracia.
Llegamos a Irene, mi segunda gran favorita. Es una canción al estilo The Eraser (Thom Yorke), de hecho, la canción con menos pretensiones del disco, y para mí la segunda más completa. Por cierto, según escucho de nuevo el disco de Caribou por tercera o cuarta vez descubro que realmente es un gran disco.
No lo sería, desde luego sin Niobe, una de las canciones más alucinantes con las que me he topado. Es una canción que me hace pensar retrospectivamente sobre qué me gusta de la música, qué es lo que realmente engancha las entrañas de alguien que se tira con los ojos cerrados en su cama durante horas para escuchar algo.
Debe ser por cómo una canción deja volar la parte consciente de nuestra mente para que el subconsciente explore todos los huecos y luego vuelva a casa cansado pero contento, como después de un gran viaje. Pero lo que importa no es el después, sino el ahora. No hay forma de describir el momento en que sentimos, sólo nos queda recordarlo.
Niobe es una de estas canciones que parece conecten con lo que hay más allá de las cosas, lo observe, lo admire y vuelva para contarlo. Formalmente es una maravilla, pero la forma y el contenido no importan cuando una canción explota en los oídos y se extiende por todos los huecos de tu cuerpo como esta lo ha hecho en los míos. Esta canción es una de las mejores que se han hecho, y en realidad no me apetece describirla en profundidad. Es una de esas cosas que pierden si se cuentan.
Ahí queda, hasta otra.

Irene / Niobe

Neon Bible Sus fans llevan esperando cuatro años, casi tanto como los de Radiohead, una espera que sin duda ha valido dos veces la pena.
La diferencia entre este disco y el primero no está en las letras, ni en la orquestación ni la estética musical, de hecho ni siquiera en la complejidad. Yo no aprecio diferencia formal ninguna. Lo que cambia de uno a otro no es tangible, ni tan siquiera apreciable solo como oyente.
El gran paso es la dirección. Este disco sirve para confirmar que Arcade Fire (pese a ser infinitamente superior a los siguientes grupos nombrados) no es sólo una promesa de futuro, ni un disco al que agarrarnos cuando no encontramos nada mejor que esos cuatro grupos que estarán ahí siempre, como bandas de la talla de Arctic Monkeys, Franz Ferdinand, !!! o algunas un poco mejores, como Clap Your Hands Say Yeah; sino algo mucho más grande. Son una banda de las que vamos a escuchar cuando estemos mayorcitos, o de las que escucharán nuestros hijos cuando se vistan como nosotros.
Arcade Fire ha conseguido una obra perfecta de principio a fin (otra diferencia, por cierto, con su primer LP), como pocas se pueden nombrar en la historia de la música. A su estilo, claro, no defraudan ninguna expectativa, dejan el listón mucho más alto para bandas ya asentadas, y seguro que no tardarán en crear escuela.
La primera escucha es más difícil que la del Funeral pero, no nos engañemos, lo que pasa es que su estilo no impresiona tanto como antes, no por falta de originalidad ni por la ausencia del factor sorpresa, sino porque su objetivo no es impresionar al mundo (tampoco lo fue entonces, aunque lo consiguieron). Es, creo, la simple transformación en música de la lucha contra los demonios internos y la búsqueda de la redención, factores que ya se apreciaron en su primera obra.
Wim Butler se establece, por reincidencia, como uno de los grandes letristas de la historia o, como llamaron a Bob Dylan, un Wordsmith, que es más que un poeta.
Neon Bible abre con Black Mirror, una canción muy difícil. A mis ojos, parece ser que esta es la forma que adoptarán las canciones más profundas y experimentales de Arcade Fire, así como fue Everything in it’s Right Place la manera de Radiohead (como después vimos en Pyramid Song o Analyse, de The Eraser). No por ello deja de ser poderosa la canción, con ese gran estribillo y su oscurísima letra, como si nuestro alma se reflejara en un espejo para ver solo un negro insondable.
Pasamos a Keep The Car Running, un subidón de optimismo sólo eclipsado por la dureza de su letra, que poco tiene de feliz y contenta. Dave Grohl (Foo Fighters) se despierta cada mañana con esta canción. Tú mismo, Dave.

Neon Bible, la canción que titula el disco tiene pretensiones diferentes al resto, pero no deja indiferente, mientras que Intervention es una de las grandes del disco, y la primera con ese órgano tan inmenso que cubre todos los huecos disponibles del espacio sonoro.

Black Waves/Bad Vibrations es, sin duda, la canción más difícil del disco y sorprende, sobretodo, por su grato final, al mejor nivel de la banda.
Con Oceans of Noise (que Norah Jones versionará próximamente), Arcade Fire alcanzan el nivel de profundidad de Tunnels, si no lo superan. Es de sus canciones más especiales. Con esa forma de canción antigua revisitada que parece ahondar en tu pasado, y las referencias a lugares vaciós y a la separación entre el narrador y alguien indeterminado, al que pierde pese a admitir todos sus errores, la canción alcanza el tono más melancólico de la banda. Los violines al final son, probablemente, de lo más precioso, triste y esperanzador que he escuchado nunca, y se mezclan con la interminable orden “Gonna work it out” (lo arreglaré).
Pasamos, como por arte de magia a The Well and The Lighthouse, la segunda canción doble del disco. La primera parte es impresionante, su mezcla con la segunda perfecta y la segunda en sí es grandiosa, al modo de Wake Up, de Funeral, aunque de forma mucho menos típica y grandilocuente, pero también como una suerte de himno.
Llega (Antichrist Television Blues), que junto a Keep the Car Running conforma la mejor forma de revisitar la estructura tradicional de blues que he visto en años. Pero aún más que eso, tiene una de las letras más impresionantes, duras y con más filos que he leído, igual de buena que la mejor de Bob Dylan, bajo mi punto de vista. Una oda post 11S a la forma americana de ver la vida.
Windowsill sí se me antoja un poco más flojita que las demás canciones. La letra es buena, y el subidón mejor aún, pero a mi me falta algo.
Llegamos a No Cars Go. Personalmente, escuchar los primeros veinte segundos de esta canción es algo así como viajar a toda velocidad a lomos de un dragón por el mar egeo al atardecer. Pero no exageremos :) . No Cars Go es la mejor canción del disco. Pese a venir del primer EP, la conversión es perfecta y la orquestación marca la diferencia. La forma sí importa, pese a lo que crea cierto movimiento de música puramente destructivo de los 70/80. No hay nada en absoluto que se le pueda reprochar a esta canción. Incluso la letra es tan bonita como el mejor poema de Púshkin. Mejor no decir nada más, y que cada uno juzgue.
My Body is a Cage es el cierre perfecto que puede esperar un disco. Para mi compañero de blog y para algún amigo más es una canción perfecta. No creo que sea la mejor, pero he de decir que tiene la forma de usar un órgano y un coro más potente que conozco.
Esto es Arcade Fire. Un viaje iniciático para conocernos a nosotros mismos, el encuentro y lucha cara a cara con los errores del pasado y la búsqueda de la redención personal.
Disfrutadlo.

No Cars Go / My Body Is a Cage

Lovesong / Love songThe Cure

Nunca es mal momento para volver a escuchar The Cure, un grupo que me gusta mucho más de lo que pensaba. ¿Le pedirá Neil Gaiman a Robert Smith hacer de Sandman cuando haga la película?… ¿Le pedirá que haga de… Loki, el malvado supervillano de la mitología escandinava?

The Sandman Robert Smith

¿Qué podemos decir de LCD Soundsystem? Quizá que se han constituido por derecho propio como una de las bandas más en boga de los ‘00, o que destrozan las mejores pistas de baile con ritmos claramente herederos de uno de los movimientos más oscuros de la música moderna, el post punk de los ‘70 y ‘80.

Pero eso es sólo el principio. Los hijos neoyorquinos de New Order los Happy Mondays y, en general, de la mezcla de la mejor música rock/punk y la mejor música de baile perpetrada en esos mismos años gozan del liderazgo de James Murphy, fundador, cuerpo y alma de LCD Soundsystem, que demuestra un amor increíble por el pop, el punk y las discotecas. Después del primer doble CD, con el mismo nombre que el grupo, garbeos varios en forma de EPs y experimentos como el 45:33, etc, viene un álbum en el sentido más tradicional de la palabra – nueve pistas de corta-media duración -, que saca a la banda de las pistas de baile y el terremoto underground que provocaban y los pone de nuevo en el punto de mira de la crítica internacional y al alcance del iPod del usuario medio.

Yo conocí LCD Soundsystem a través de un amigo, que, entre otras cosas, se caracterizaba por su amor por el techno (desde house hasta psytrance) y por su creciente adicción a sustancias peligrosas. Al principio no podía separarlos racionalmente de !!! -eran como un solo grupo para mi-, pero con la llegada de este segundo LP, LCD Soundsystem se han ganado un puesto entre mis cuatro o cinco bandas preferidas de todos los tiempos.

En este disco hay algo diferente. Si el primero era una recopilación de himnos dance punk, tan divertido como el primer álbum de Clap Your Hands Say Yeah e incluso más bailable, este se desmarca totalmente, y las canciones bailables y divertidas del primero adquieren, de repente, un nivel de profundidad fuera de lo común.

El disco abre con un beat electrónico un poco más inexplorado en su trayectoria, en la canción Get Innocuous!, que se fusiona de repente con uno de los mejores ritmos de batería salido de la mente de James Murphy, para después dar paso a la mejor melodía de voz del disco. El líder de LCD Soundsystem, y futuro gurú de la música en todo el mundo, ha evolucionado por el buen camino y se atreve a experimentar con lo mejor de la música más tradicional, creando un opener impresionante para el disco.

Time To Get Away nos muestra a la banda en su faceta más acorde con su pasado(no por ello menos genial), y North American Scum mejora sustancialmente su registro, revelando un LCD Soundsystem con claras motivaciones y objetivos, sin perder su cara irónica y juguetona.

Viene después una de las canciones más potentes del grupo y de las más hipnóticas del disco. Someone Great es una balada electrónica, de potente ritmo, pero con un alma frágil y vulnerable.

Us V Them me hizo entrar, la primera vez que la escuché, en un estado similar al trance, aunque de hecho no tanto como Yeah (Crass version), la impactante canción de su primer LP. Aún así, la canción demuestra que el grupo no ha perdido su capacidad para hacer volar al oyente.

Watch the Tapes es tan excéntrica como sorprendente. Algo así como un cascarón feo y punki que lleva dentro una pequeña joya de los tiempos modernos

Sound of Silver es, junto con la primera, mi canción favorita del disco. Comienza con una melodía vocal aparentemente muy simple, pero que esconde en realidad una garra y una potencia demoledoras. Cuando la voz se une con los demás instrumentos llega el highlight del disco. Este es, por ahora, el límite de LCD Soundsystem. Esta canción me hizo darme cuenta de que este grupo va en serio, no como cualquier otro ídolo indie que sature el panorama musical.

El disco cierra con New York, I Love You but You’re Bringing Me Down, una bofetada para todo aquel que crea que James Murphy no tiene madera de compositor melódico.

Este es uno de mis discos favoritos, y sin duda uno de los mejores de este fructífero 2007, bajo mi punto de vista compartiendo primer puesto con el nuevo disco de Arcade Fire, y obviamente nos deja con ganas de muchos más años de LCD Soundsystem.

Get Innocuous! / Sound of Silver